Nuestros últimos tiempos no fueron los mejores, pienso que al final caímos en esos juegos de amarnos para luego volver a alejarnos y la verdad intentar ser amigos no era algo que nos iba a funcionar, yo no podía con eso, no te iba a soltar nunca si seguías de alguna forma cerca de mi. Lo que traíamos se tenía que romper en mil pedazos para que jamás lo volviéramos a tocar, en primera porque ya no tendría solución y en segunda porque al igual que el cristal roto, solo nos lastimaríamos si lo intentáramos agarrar, solo así sabríamos que la única opción era dejarlo ir.
Esa era la única salida, aunque dolió (y en ocasiones aún duele un poco), de verdad esa era la única forma de lograr separarnos. Uno de los dos tenía que cortar el lazo totalmente, romperlo, destruirlo, quemarlo, enterrarlo y olvidarlo.
Y para sorpresa de ambos (o quizás no tanto), fui yo quien lo hizo y de una forma que jamás me hubiera imaginado. Te pido perdón por la manera en que sucedió, no supe hacerlo, no fui valiente, pero la verdad los dos estamos mejor ahora. No podíamos seguir así por mucho tiempo más, estábamos demasiado desgastados y cansados ya.
Me dolían ya las manos, la piel, el corazón y el alma de querer sostenerme a ti con todas mis fuerzas sabiendo perfectamente que el que te quedarás conmigo hace mucho que dejo de ser una opción.
Ojalá algún día encontremos en nuestro corazón el perdón que nos permita vernos con otros ojos y con una mente en blanco, ojalá coincidamos en algún punto para volver a conocernos. Ya no como pareja pero como almas que se reconocen y se agradecen el tiempo que compartieron, desde la empatía y no desde el rencor. Pero si esto no sucede, si jamás te vuelvo a ver… también me quedo en paz.
Hoy ya no sé quién eres, pero el tiempo que te conocí vi la luz en ti, estuve con una persona que ame por todas sus virtudes y todos sus defectos, compartí mis días con un ser que adoré profundamente y te puedo decir que cambiaste el rumbo de mi existencia. Eres de mis más grandes maestros de vida, vital para mi crecimiento como persona. Contigo conocí el amor más grande que he sentido al igual que el dolor más profundo que jamás imagine vivir.
Deseo de corazón que tus días sean felices, que los caminos y decisiones que tomes te lleven a lugares y personas mejores que las que un día soñaste. Que siempre encuentres cosas nuevas que llenen tu alma y te permitan experimentar sensaciones bellas. Te deseo todo lo hermoso que esta vida tiene para ofrecer. Te agradezco que me eligieras el tiempo que me elegiste y que me dejaras en el momento en que lo hiciste.
Espero que hoy hayas tenido un día bonito, te quiero, te extraño y te mando un abrazo.